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----- Parte 6 -----

Pocas veces hice algo semejante en mi vida. No recuerdo jamás haber sido tan fácil de auto-convencerme para flotar en un posible abismo, del que sabía que muy difícilmente pudiera salir. Pues una vez que las cosas se hacen, no pueden meterse de nuevo en forma de idea. Pasan a ser parte del aire, y de los oídos, y de las otras acciones influenciadas. Aunque no lo enfoco mucho por ese lado, sabía muy bien que eso se aplicaba a las palabras y a los discursos. ¿Pero a los hechos? Sin embargo la carta estaba ahí, y estaba abierta en mis manos. Abrir una carta es abrir una puerta al mundo de alguien más, se convierte entonces en una alianza inquebrantable. Con eso ella me regaló tiempo, el tiempo justo que tardó en sentarse a escribirla e ir hasta la puerta de mi departamento a dejarla virar a la suerte. No podía descartar eso, y últimamente que alguien regale su tiempo es algo verdaderamente invaluable. ¿Cómo podía, en ese caso, dejar de asistir al encuentro? Sólo si fuese una de esas perso...

Nexo.

Hice el intento nueve veces de detenerme sabiendo adonde me iba a destapar el impulso literal pero lo dije igual, porque así funcionás vos. Qué simbiosis extraña la de la noche y ese canto extraño que muere en alas de blanco cisne.  Decís que Agosto deja mucho que desear cuando florecen los almendros porque es como si te reflejara qué tan hecha piel está la mancha solitaria, el frío de las ramas que no son almendro, y éste como único que da la flor. Se anticipa, porque mañana será mejor, sí será. Como todo lo que es para ser por siempre. Me transformé para denudar la última senil sonrisa. Todos los sábados a una cierta hora viene este que no soy yo a mostrarme como podría ser si encontrara la forma de volar de nuevo sin piolín. Y nadie entiende amor, nadie entiende. Pero nada puedo hacer en la hora del MUTE impenetrable, más que recordarte.

Yesca.

Me enamoré de vos por la fragilidad con la que mirás este páramo olvidado, desintegrándote, rumiando la insatisfacción. Me enamoré de vos porque recuerdo los andamios del pobre pozo que sostenía la verdad, esa cuando te conocí. No querías contarme. Por miedo no sé. Por miedo. Pero fue luz y sí, una vez que me la dijiste, explotó el mundo con nosotros dos. Y fue hermoso querida, fue hermoso. Es una constante explosión tocarte cuando te ponés el entero de piel de gallina, y sacás el crémant de Bourgogne helado como un glaciar. Y sabés que no voy a parar, que esta noche no hay frenos si me pintás el camino. Cuestión de poder no me liberás, del orden de lo esclavo soy, de vos querida cáscara de lima, mujer monumento, niña de dibujos y sombras. “…Entiendo que tu amor, transpone todo refugio, quema todo y sin armas. Ven a verme y al ver verás, yo con mi cuerpo te cubriré, no importa que abandones, lo que ya no resulta, todo dura un instante, es mejor ser e...

Como cuando éramos fracciones.

Seguimiento del son, la sal y la dual sacudida de las olas. Abrí los ojos y tratá de distinguir el borroso fondo, verdoso, borroso fondo. Del mar, esta luz, que se fracciona sobre la superficie. Estoy intentando que no me arrastre la inmensidad hasta profundidades que nadie ha visto. Ni yo. Marea cerebral.  Impactos. Necesito ser de vos mi piel, otra vez, y hacerla propia.  No te la lleves.  Que una vez fue mi historia. La violás. Me dejás sin mi historia.  Pero no importa, la herida no arde. No importa, es la que es tuya la que yo quiero.  O fue. ¿Me la das? Aunque no, dejame apoyarme cansado en tus hombros resbaladizos. Que volver a verte después de tanta tormenta es un dormido fogón. Nazcamos lejos mi amor, lejos. Otra vez. Como cuando éramos fracciones.

El dado por fin quedó en el 6.

Porque salto y no duele. Se esconde lo tenue y se cubre de fuego. Y nunca el mismo miedo gigante a tomar un poco de vida y hacer de este espectro una sola luz, la que hoy descansa en haces sobre tu pelo y mi corroído regazo.  El tiempo, y la tarde, y el paso inmensurable de estas sensaciones que me hacen hablarte del día que me has hecho ver. Entre silencios. Cálculos de la mera cinética de no hacer nada y mirarnos, solo mirarnos.  Si es que solamente me mostrás lo que no quiero ver y aún así me hace volar, este sentimiento. Necesitaba tanto esto de volar que ahora he perdido mis pies. Tengo miedo de no volver a ser yo luego de este momento. Aunque no sé qué vas a hacer de mí, me hacés bien. Al parecer, es esto lo que uno siente...  Cuando se hace piel, y converger, más allá del velo transluciente de la multitud. Al parecer, esto es lo que se siente. Y hoy lo sé. ASÍ QUE, VOS HABLAME DE SER FELIZ
Trizada me mirás, sos neblina que se difumina en un aleteo palpebral, y te envolvés con el manto oscuro nocturno para que los demás no te vean lanzar la última llamarada. Rendición precoz, voluntad de azafrán que miente para decir la verdad.  ¿Por qué es que pensás que en tu mundo hay mundos que yo no entiendo? Tu resiliencia es puramente virtual. Sé que sabés que en algún momento vamos a quedar los dos espalda con espalda mirando hacia las salidas opuestas de un túnel cerrado. Y ahí vas a saber mejor que nadie lo importante que es saber frenar, y mirarte en los espejos rotos del sueño, porque yo estoy inevitablemente en vos y no pienso salir. No al menos hasta que brote de algún lado de tu cuerpo algo humano.

Mil veces.

Esta vez fue más intenso, y más rápido. Esta vez fue infecciosamente más contundente y preciso. Esta vez me repetiste el himno perdido y roto de los días que prefieren regresar. Como cuando uno se despide de su tierra con la promesa de que volverá para ver crecer nenúfares donde solía frecuentar la aridez. Y SOMOS SUEÑOS. Fuimos entes despiertos que en algún impulso se echaron a dormir, para ver lo que se sentía ser parte de una naturaleza inversa, poblada de cruzadas mentales y cuentos sin final. A veces siento que escribo con la imprecisión de un niño pateando por primera vez una pelota. Sin embargo, no existe sentimiento de fracaso en absoluto, pues la pelota ya se pateó y a partir de entonces sólo queda ser un niño más, un niño que entró en el grupo de "Los que patearon la pelota por primera vez". Luego me decís que todo es una farsa y que la modestia no coincide con mi espíritu per sé. Y yo me río veinte veces y te repito que tenés una puntería infernal para sab...