Quedaba lento, suspendido, como un grupo de células de luz, sobre un ángulo de la ceja, el sol, invitaba a que el momento se extinguiera, y sonreía y solo sonreía, había entendido cómo funcionaba el cuerpo, y cómo alinear los tactos. También sintió el calor, y volvió a los veinte años perdidos, en la pirca de las letras que veía y que presentía, con las ases y ces que le anunciaban una verdad, y llovía por su cuello, suave pendiente, pegándose a su clavícula y sintiendo esa oleada a victoria, que en el mundo de los hombres ocurre una sola vez, llegando al destino, a kilómetros de la muerte. Un dorado despertar, del aparente absurdo, y todo amanecía. El mundo ya no funcionaba, con los eternos entendimientos, pero aún así tenía sentido. Y en el páramo de su ciudad, su ciudad pequeña, que cabía en un dedo, solo hablaba el viento, solo transmitían los gorriones, una frecuencia sepulcral, solo chirriaban los viejos ventanales, solo raspaba el óxido al hierro,...
Tenés lo que tienen todos, pero al mismo tiempo no ambicionas mucho más que la nada. ¿Qué hay en vos que no logro descifrar? Sé que detrás de las grietas de tus párpados se escribió una historia, en los tiempos en donde las historias eran echadas a la hoguera de un olvido inminente. Una vez me la quisiste contar, pero yo estaba concentrado en el reloj. Te pediría perdón si el hecho de que me hubieras contado la historia hubiese cambiado el curso de las cosas, pero todo siguió igual. ¿Te parece egoísta? Necesito serlo, hay que quererse para querer a los demás ya que ellos son extensiones de uno mismo. Pero en realidad nada sigue igual. Te preguntás si alguna vez va a terminar. Te preguntás si fue una elección o un despertar. Te preguntás mucho últimamente. Hay algo denso en el aire del mundo que se mueve a tu compás. El cambio está sucediendo, y nos está arrastrando. Tiene ese toque vicioso que me sopla hacia tus ojos de nuevo. Quisiera poder tenerte más allá de los deseos. Quisi...
Quiero una voz, un pulso o una canción, que las notas sean armónicas al corazón que late, que se abra camino el futuro y regrese hoy, que los cuerpos se construyen con un beso y lo sabes. Quiero tranquilizar adentro, con mis manos, el ente furioso que llevo en mi pecho... Y que se agita cada vez que me miras. Quiero esta nueva emoción, que me lleva dulcemente a la asfixia, a la tierna desesperación, de besarte en todos los lugares, y besarte mucho. Y sentir tus latidos, resquebrajar el metal en mi centro, y en los labios, danzando con la música. Sólo la música me complementa, une los extremos, de este silencio, y la geografía, del roce de tu barbilla, hasta enfrentar los destiempos. Fui piel y voz a la vez, soy yo y vos a la vez, y este sábado nos regaló, un pasillo vacío y un escape. https://www.youtube.com/watch?v=NEj1-rzO4i8
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