Psicodelia anatómica.

Son manos, y ojos, sobre todo ojos,
este es tu jardín, que corta
con los sueños,
del que nunca jamás soñó.

Pero amó, dos veces,
y las dos miró a si mismo,
en lo que reflejaron las épocas,
cuando quiso escapar.

Se enamoró, de lo que no,
y se rebeló al mundo,
con una bufanda granate,
y dos hojas de papel.

Y las luces hacen eco en sus pupilas,
y se abren, y se cierran,
fríos los colores,
de lo que se veía venir.

Sin embargo no perdió,
por que sólo iba a ganar,
y aunque el mundo no pudiera entender,
amaba disonar su canción entre los himnos.

Y los dedos se cansaron,
y se fueron desprendiendo,
ya no había dónde,
ni tampoco un por qué.

Se enamoró, de lo que no,
y se rebeló al mundo,
con una bufanda granate,
y dos hojas de papel.

Con los sentimientos luxados,
y una incomprensión,
él hizo el viaje,
para no pensar.

Para poder ver más allá,
y no sólo perdió el miedo,
sino que además,
se enamoró de vivir.

Por que no es tarea del miedo el negarte una luz, sino parar con la velocidad.







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