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Asonancia.

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Viene y se va. el día,  caduca, el año. El sol amarillenta, el póster de Kid A, la mancha de algún vino, en la camisa, en el sillón de mimbre, se quiebra, la crisálida, que para el gusano es el final, la mariposa el caos, y de él arremete la belleza, pero efímera,  vuela y se posa en el dorso de tu nariz, y sonreís, con tus ojos llenos de lago, que rebosa, y esa humedad descascara la piel, de mi encierro, el último, y se despega como un empapelado, el niño que fui todos estos meses. Entender que venimos a estar un rato, pasamos, saludamos, nos besamos, con sal, yo soy un hombre nuevo, junto a vos, uno nuevo, y la vulnerabilidad ya no importa, la vulnerabilidad es hermosa, es hermoso lo que me hacés sentir, y si pudiera, explicártelo, para entender que si es posible, ser parte el uno del otro, y ser libre.

https://www.youtube.com/watch?v=EZl6BRY9IYQ


Solo lo que es verdadero.

Cada segundo se sublima y es esta la forma que adopta el infinito. Cada palabra se disgrega y flota humeante, un rato, y se mezcla entre nosotros, se mete en tu boca y te seca los labios. En tanto visto desde la copa del árbol los dos cuerpos se superponen en una cadena de incontables mímicas. Uno alza la mano, el otro le sostiene el antebrazo y se desliza hasta estar palma con palma, dedos entrelazados.

Hoy soy libre de mí, sigo siendo libre de vos y eso es bueno. No te imaginé cuando me fundía con las sábanas y eso fue mejor.

Hace días que una parte se encontró pero el resto continúa inerte, desperdigado, y aunque voy de a poco reparando los jirones un gusto a sueño invade casi la totalidad de las bocanadas de aire que me nutren. Es bueno, una vez al año, rendirse.

Dejarse rendir, dejarse vivir, dejarse todo. Dejate todo, mañana lo acomodás. Dejate tu mente, dejate por favor tu corazón así, hecho un bollo, pegado al mío. Olvidate que mañana en una de esas podemos llegar a existir.

S…

Me siento.

Una reflexión de un tiempo a esta parte, sin descifrar exactamente cuánto marchar ha transcurrido desde que algo encajó. 

¿Construir la dimensión y ahora detonarlo todo? 

Me preguntan qué sentí. Como si supieran, como si por meses hubiera hablado tanto de este encuentro... con la locura, con la velocidad y la vida. Como si todos los que me saben mirar anticiparan esta jugada bisagra y ahora preguntan con el conocimiento de quien aprende un hábito.

Yo te vi en sueños, sin formar parte de tu intempestivo movimiento, y ahora que lo hice queda una marca en la distancia, la luz que mis dedos quieren tocar y no me alcanza con solo estirar la mano. Debería estirar mi historia, llevármela a cuestas conmigo en un impulso de amor. 

Esta madrugada casi palpo tu indiferencia. Fueron pocos los segundos y corto el soliloquio pero sigo vislumbrando mi futuro en vos, en tus brazos de concreto, en tus arterias alquitranadas y los gritos de las cafeteras de latón. 

Ahora todo se está diluyendo, espesando en…

Como quien despierta.

Desintegrar el idilio, aminorar el cosmos, quizá embeberme de tu escarcha, como quien despierta.
La tibieza que abraza la saliva, el fuego, zumbido cálido en oídos desgajados, el paisaje de tus costados, la mirada del confundido, mirarte, mimarte, como quien despierta.
¿Qué somos, animales? No sé quiénes somos amor, pero se siente hermoso, mientras se invaginan tus labios, en los míos, esa música suena, en la cabeza del tirano, y me hace suave, terso y suave, como quien despierta.
El reflejo en fondo de cristal, el escalofrío y la contracción, besarnos en el medio mismo, de la época del odio, reírme, esperé tanto, tanto, tanto, estás debajo de las sábanas, y ya te extraño, girá, respirá, humedecé cada parte de mí, como quien despierta.
Que así me encuentre la muerte, y quedate ahí, sí, ahí, un poco más arriba, y de pronto la colisión, de cada maldita avenida de este mundo, de cada maldito rincón donde estuve solo, de cada destrucción, de cada herida, de cada violación, de todo lo que alguna vez importó y ya no, la colisión,…

Faltas.

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[Lindo, Cada tanto, quizá más de una vez, en el día,  vivir un rapto, de felicidad]. 


Hallarte.

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Hay arte. Hay arte en las horas, en un café, en tu discurso, en tu mal humor, hay arte.
Hay arte en tus hábitos, en mis cigarrillos, en que te quedes esta noche acá, en tus secretos, hay arte.
Hay arte en tus pantalones, en mi silencio, en tu desconfianza, en tus textos, en mi frialdad, en las manos, hay arte.
Hay arte en mi estática, en tus movimientos, en tus personajes y papeles, en mi perfeccionismo, en desnudarnos, hay arte.
Hallarte entre las olas blancas.
Hay arte en tu cansancio.
Hallarme en la imperdonable vigilia de una mala noche y derrumbarme en vos, tirarme encima, cubrirte como el Vesubio, quedarme... dormido. 
En los principios, en el olor a lluvia, miel, primavera idiota y alérgica, hay arte.
En las despedidas, en la inminencia de una decepción, en un amor que siendo, no es. Hay arte.
Hallarte sabiendo que es pronto, derivándonos a la vida, enamorándote, en amor arte, y hay, sí, hay arte en cualquiera de las formas en las que hoy te pienso, cuando somos, cuando soy, cuando pode…

Give up the Ghost.

Tengo un recuerdo, quizá también tenga un dolor. Tengo un tiempo encerrado en un reloj que gira lento. Tengo el significado de una frase que escribiste y que seguro no supe interpretar. Tengo un silencio, tengo una voz, tengo tu voz, que cambia dentro del mundo que todos ven. El mundo en el que los cuerpos se descartan, todo lo que alguna vez fue, se articula en la casi divina segunda chance de volver a formar la unidad. Tengo tus poemas, tus canciones errantes, tus atajos, tus palabras generosas y las que el cuadrado del binomio del triángulo equilátero de Pitágoras no me supieron explicar. Tengo un sueño, un viaje pendiente, una parte de la ciudad que aún no he caminado. Tengo un péndulo que me conecta con vos, con tus espacios, con tus desplazamientos mentales, con tus días y tus soles. Tengo un cronómetro de lo que tardás en levantarte y darte cuenta que una vez más estás con los pies en la tierra y la cabeza en Plutón pero estamos vivos, estamos acá. Tengo una cerveza que me está…

Resonancia.

Casi sin terminar, hoy el cuarto está frío, levantando tus cosas del piso. Como tu expresión cuando surcó el tiempo y se estrelló, suave pero contundente. Como todavía observando tu mirada en este páramo de sábanas y noches de insomnio. Como quien se apuró a tomar un camino, dejando todo a medias, dejando un olvido que por la noche quizá le llene a otro el pecho. ¿Cómo soy? ¿Quién me gustaría ser este día que vamos proyectados a la deriva? Como anclar el peso de mi espalda en tu boca. El peso de la derrota.

Intenté que no te dieras cuenta lo pesimista que fui cuando esta mañana el tren a Lucerna se adelantó siete minutos, y vos dormiste sobre mi hombro el resto del tiempo.

Como quien escapa de lo que anida tan dentro, el continuo sinsentido de descender a tu encuentro y ser calma. Después subir al tiempo que vos llegás y cómo miente, con sus jueguitos de noche que los trae bajo la insignia de hacerse el boludo pero alcanzando a ver todo.

Así vi como el alfarero te construía, a veces t…

Verodiarte

Hoy la cualidad nos enmaraña, 
cuando no puedo ni siquiera odiarte,
sin verte.

Requiero cuidar,
lo que encandila de los dos,
por debajo del cielo raso.

Lentamente ascendiendo,
sobre las paredes,
un temblor,
desde tu cuello.

Manía ayer vino,
y se sirvió en la copa limpia,
ahora te veo un poco más acá.

Si te seguís moviendo así, 
como cosmo inestable,
con cadencia de fogón.

¿Qué va a ser de mí?
Si te seguís moviendo así,
cósmica inestable,
como lo que fue.

Si pudiera aún decirte,
que no es sin más el verodiarte,
el texto de un pasaje,
que se sintió.

¿Qué me venís a hablar de ayer?
si me odiaste y no me viste,
¿Por qué verme amar después?
si el silencio te enfermó.

Si la rabia hoy te hunde,
si extrañás estar así,
si no hay tiempo de remate,
todavía puedo ser yo.

Si me absorbe el temporal,
si la duda me reprime,
vos sabés sacar de acá,
de una mano lo mejor.

Como siempre el tiempo vuela,
en esta ciudad abismal,
viejo amor de las veredas,
hoy tampoco es para vos.


Yermo.

Voy y aprovecho ahora que las aguas están calmas, ahora que me sobrepasa este vivir de incógnito. Juego sobre la ola, así con los dedos, queriendo ser la ola y de la ola un pensamiento. Algo que brote del retoño, algo que sea idéntico a mí. Alguien como vos que sea idéntico a mí. Todo lo que es quiescente, que mantenga este estado de invisibilidad bajo las mascarillas de la isla de una habitación en mi memoria. Todo lo que ame más que la nostalgia, sentado tan lejos. Tan lejos de alguien que es idéntico a vos pero soy yo, con la diferencia de que las imágenes de una capital quejosa te cicatrizan el iris. Como si el tiempo no fuera un puente. Como si yo no quisiera hacer ese viaje al trance que ahora te raya verticalmente los sesos y te hace respirar hondo, soltar, respirar hondo nuevamente, soltar, hasta cubrirte otra vez de miedos. Hundirte en el pecho con aliento cálido o quedarte flotando donde se une mi cuello con mi hombro izquierdo... hasta que la lluvia siga mojando. Cubrirnos …

Celina

Conquistaste el amor, Celina. Ganaste y perdiste la sortija en los juegos del tiempo, y fue mediodía. Fue mediodía tu vida ahí. No me conociste Celina, pero acaso tu fugaz asistencia en ese pedazo de mi dimensión la cambie para siempre. Después te vi un largo rato mientras te sostenían en los brazos, te ponían un nombre, te enamorabas de la vida, y esquivando el fallido intento de comunicarnos con tu subclavia abriste las alas y renunciaste al dolor.

Renunciando al dolor ahí te vi, Celina, enamorándote de la vida.

Conquistaste el tiempo Celina, lo que pensaste ese momento. Y quizás lo viste a él esperándote al otro lado del velo con esa sonrisa que habías olvidado un poco y que descuidó tus fantasmas. A lo mejor hasta su abrazo fue cálido, viendo alguna que otra nieve y en una de esas sobreviviste al temblor.

Y yo acá Celina, atestiguando tus primeros pasos.
Y yo acá Celina, contando las veces que te rendiste, las veces que lloraste, la vez que te dijeron la verdad, cuando tu hija se …