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Mostrando entradas de julio, 2014

Como cuando éramos fracciones.

Seguimiento del son, la sal y la dual sacudida de las olas.
Abrí los ojos y tratá de distinguir el borroso fondo, verdoso, borroso fondo.
Del mar, esta luz, que se fracciona sobre la superficie.
Estoy intentando que no me arrastre la inmensidad hasta profundidades que nadie ha visto.
Ni yo.
Marea cerebral. 
Impactos.
Necesito ser de vos mi piel, otra vez, y hacerla propia. 
No te la lleves. 
Que una vez fue mi historia.
La violás.
Me dejás sin mi historia. 
Pero no importa, la herida no arde.
No importa, es la que es tuya la que yo quiero. 
O fue.
¿Me la das?
Aunque no, dejame apoyarme cansado en tus hombros resbaladizos.
Que volver a verte después de tanta tormenta es un dormido fogón.

Nazcamos lejos mi amor, lejos.
Otra vez.
Como cuando éramos fracciones.






El dado por fin quedó en el 6.

Porque salto y no duele.
Se esconde lo tenue y se cubre de fuego.
Y nunca el mismo miedo gigante a tomar un poco de vida y hacer de este espectro una sola luz, la que hoy descansa en haces sobre tu pelo y mi corroído regazo. 
El tiempo, y la tarde, y el paso inmensurable de estas sensaciones que me hacen hablarte del día que me has hecho ver.

Entre silencios.
Cálculos de la mera cinética de no hacer nada y mirarnos, solo mirarnos. 
Si es que solamente me mostrás lo que no quiero ver y aún así me hace volar, este sentimiento.

Necesitaba tanto esto de volar que ahora he perdido mis pies.
Tengo miedo de no volver a ser yo luego de este momento.
Aunque no sé qué vas a hacer de mí,
me hacés bien.

Al parecer, es esto lo que uno siente... 
Cuando se hace piel,
y converger,
más allá del velo transluciente de la multitud.

Al parecer, esto es lo que se siente. Y hoy lo sé.

ASÍ QUE, VOS HABLAME DE SER FELIZ