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Mostrando entradas de febrero, 2014

Dual.

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Hoy volví a pasarte de largo.
Sí, es intencional. Tan intencional que el mero silencio tira la moneda y cae del lado de la sospecha. Y sólo ahí te veo, o sólo ahí te quiero ver. En un truco miope del azar y lo poco que se puede hacer con un espejismo. Yo no sé por qué uno sigue tirando las fichas a la leña sabiendo de antemano que se van a derretir. Pero soy experto en perseverar, y más cuando se trata de lugares en donde jamás te imaginarías aparecer. Como mi cabeza, que hoy está dual.  Que hoy está como que te extraña y como que no te quiere ver. 
Cuadrado blanco, cuadrado negro, cuadrado blanco, cuadrado negro...
¿Qué palestra vas a inaugurar esta vez para arrastrarme por la arena? Río y sangro. Levanto la cabeza y sangro. Te amo y sangro. Arrastrame del cansancio hasta tu cama. Desvestime. Derrotame un millón de veces más. Quitame las sábanas de encima y cubrime con vos. Con tus cortes y cicatrices. Mezclémonos para ser no más que esta masa corporalmente patética de tiempo y espacio y …

Blanco.

Siempre vas a abrirte y volver a armarte, cual enfermizo Prometeo, siendo quizás yo el águila. Púrpura neblina cayendo de tu vientre a cada picotazo. Y en mis manos un señuelo se transformó en flor, una rosa de esas que hablan y que habitan en el B 612. Y luego de que depuraras todo el dolor avioletado de seguir viendo cómo te lastimaba la planté en ese pequeño hueco en tu piel. Tu carne se curó sin dejar cicatriz, y yo prometí volver mañana. La desenterraba, la besaba, la hería, la enterraba y la tapaba. Siempre, todos los días. Menos los días de lluvia, claro. Porque el agua golpeaba violenta en la ventana como tu testarudez. Y esa semana llovió cuatro días seguidos. Añoré mi rosa, y tu vientre, y tu neblina de padecimiento. 

Dejó de llover.

El miedo no se va sin antes doler un poco, amor, no se va. Pero yo siempre voy a estar acá para curarte. Y en cada curación el dolor se convertirá en placer, ese placer originado por la idea de que el mañana será mejor. Te encierro en esta lluvia …

Ribera sideral.

Río hoy no me cubres,
dreno la simpleza de esperar,
aunque tus aguas son dulces mareos,
las ganas no son más.

Me dejé llevar por la corriente,
y encallé en un trizado retrato,
días cuando no eras nebulosa,
sonrisa de artefacto.

Hablá de más,
que me gusta oírte chocar las piedras,
arterias acuáticas irrigan en mí,
hasta un nido de almas.

Río sideral que surca la noche,
¿Qué estrellas vas a apagarme hoy?
Confundida la mente cambia el curso,
hacia nuevos mares voy.

Ribera estelar,
no te alimentas si no llorás,
yo sé que me voy lejos,
pero no me vas a extrañar.

Yo sé que me voy lejos,
y perdón, 
pero no me vas a extrañar.


F A R E W E L L .











Outta time.

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Ser del olvido volvés a mí para robarle segundos a la ansiedad, te escondí, que nadie nos vea. ¿No es esto lo que querías? ¿No es esto? Voces del recuerdo gritan mientras indago en la causa y consecuencia, qué poco tiempo gastaste en entrar. En disonancia entre lo que está bien y lo que amo. Me convertiste en piedra ojos gélidos y la erosión fue, yo la llamé, un pasaje de ida. Y me adosé a tu cielo. Sin saber que frecuentas mucho mis noches y espacio, me llevas al más vasto viaje sideral. Con dos abrazos. Y acá estoy. Blanca nada hoy formás. Es un karma que no termina. Llenando lo que soy con tus miedos. Transportándome hacia lugares que sólo imaginás. El fantasma del terror habló. Y fueron labios de mentiras. Pero habló antes de morir. Porque sabe que se acerca su final.

http://www.youtube.com/watch?v=bPm6f1HNzgw






Niño de mí.

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Deja ruinas en su paso por estas tardes de un ayer que ha desaparecido.
Con besos ocasionales y alguna palabra de dolor, porque para enamorarse ya hay demasiada estupidez. ¿Qué sal es la que hoy trae el viento y arruina el estanque de donde siempre bebes promesas? ¿Qué agua es la que entró a tu garganta y sólo acondicionó más tu sed? Espinas de tu almohada se vuelven tersas, ya no hay nada que no te deje dormir. Siguen habiendo voces. Igual. Y no las podés callar.  Negra bruma venís hoy a revolucionar los cuerpos que no dejan de brillar a contraluz. Bailan. Fuiste paloma y gusano a la vez.  Necesito del mundo que me regrese los sueños del niño espantado tras la puerta, esperando tener la casa para él sólo y sentarse en las tejas del rojo cielo para entender por qué termina el amor. Niño ya te olvidé, niño vuelve a mí hoy y se hace más fuerte. Tanto tiempo pasó. Niño ya ves, todo sigue igual. Te mirás en el espejo y te ves. Luego de tantos años ves que todo está al revés. Quizás no es …

Monumento.

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Me desperté pensando que esta vez no vas a ser la misma que siempre sos en el comienzo de las cosas. Sobre todo en las cosas que alguna vez me nombraron o que sospechan con nombrar. Parecés traída de la reunión con un fantasma reiterativo que al fin encontraste. Algo frenada, como si los años de repente hubieran salido de su ensimismamiento y se hubieran puesto de acuerdo en llenar el vagón de tu cabeza en la próxima estación. Aturdida. Con ese martirio mental irrevocable de que de lo simple, es propio lo atemporal.

El caos fue, quizás, que entre los años que se apuraron por llenar tu cabeza también se pudieron colar algunos míos. Ahora son casi diez años que se ligaron por decisión propia y no se saben despegar. O no quieren. O vos no querés. Te vi en la confusión general gozando de besar las dudas. Pero, ¿Para qué ser como todos, si podemos ser respuestas? 

Casi como si no hubieran sido sólo un par de días colocaste tus ojos en la forma del encuentro después de una aletargada despedid…