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Mostrando entradas de abril, 2013

One day.

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Hoy en las calles del pensamiento habían sombras de soledad. Nunca supe si salían de mí, sólo pude ver que se movían a los costados, enfrente de mis ojos, por detrás clavaban su mirada y sentía el ojo punzante en mi nuca, precisamente en el centímetro bajo mi pelo. Yo sabía qué esperaba al final del camino. Me senté en el cordón de la calle de Los Años a las 4 am por mi cuenta, para ver que el aliento se me consumía con el humo del cigarrillo, abrazándose ambos como soldados entregados a la muerte.

[Algún día seremos viejos amor, y pensaremos en todas las historias que jamás pudimos contar]
¿Pero qué es lo que importa ya? Si de todos modos la juventud termina allí donde le pasamos página a esos "libros de la buena memoria". 
Me duele saber que en algún momento nos vamos a olvidar, y nos beberemos los recuerdos en un trago largo de auto-salvación. ¿Para qué?
Para que duela un poco menos.

Siempre vamos a ser vos, yo y la vida.



La mitad.

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Ayer creí haberme visto entre las telas, entre la gente que camina sin caminar. Creo que hasta vi cómo rajaba mi rostro con una sonrisa, a lo mejor, sea de esas que uno esboza para que dejen de preguntar. O para que ni siquiera se atrevan.

Se notan las décadas y cómo han arañado la piel de la ciudad, ¿no te das cuenta? sangran las veredas sus últimas gotas y el asfalto en carne viva nos come a todos, engolosinado más que nada con los edificios y las oficinas. Lentamente, se hunde todo en sus poros, y nos traga con toda su extensión. Será que la gente hace lo mismo una y otra vez que no se da cuenta. ¿Cómo llamar "hogar" al caníbal de nuestra existencia?

Quizás, sea por eso que me fui escapando del monstruo. Solo que no había descubierto su otra arma, el imán, que teje el hilo del sentimiento de "estar en casa". Volvemos, por inercia, por que algo ajeno le hizo un nudo a la soga alrededor de nuestra cintura.

No quiero respetar sus reglas, pero los eslabones de esta cad…

Acá, desde lejos.

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Solía ser evasivo, coleccionaba lazos para taparme los ojos y no ver. La seguridad, tardé en darme cuenta que la imagen se revelaba en mi interior y no en el mundo. Hasta el día en que te pusiste enfrente de mí mientras yo le cantaba a la sombra de un árbol desnudo. Las notas de mi boca se encarnaron con lo húmedo de tu aliento, como algo recíproco, algo que no puede existir sin lo otro. Tan arraigado a eso que sentía que la soledad podría arrancarme hasta las vísceras. Y no fueron sólo nuestras bocas las que se saludaron de cerca, sino también nuestros ojos, que intercambiaban brillo por pestañeo retenido.


Tenés que saber, que suelo no darme cuenta en las noches indómitas de tu necesidad de protección y la facilidad en la que mis brazos se enfrían cuando rozan la nada.
¿Qué sería de los destinos si rompiera los caminos hoy? ¿Si me quedara sentado frente a los pintores de la alameda que tanto esfuerzo hacen por darle arte al anti-arte? Sobre todo, dudo lo que sería de mí si el arte care…

Yeye.

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Está el consuelo de saber que ahora tu cabeza es el cielo y tus pastillas una nube.
"Y sé que nunca se me va a olvidar tu voz, aunque pierda la memoria."
[No sé si esto es suficiente tío, pero te dedico esta entrada en el espacio de mi alma que es mi blog. Por que vos sabés lo que significa para mí]
Te extraño hermano, por que eras más mi hermano que mi tío. Feliz cumple Yeye.

Strings.

- Es divertido ver cómo la libertad nos puede hacer sentir contenidos cuando en realidad no estamos acostumbrados a tanto caminar.-
Aunque, si ves con detenimiento, la libertad es tan tangible que asusta.


-----Parte 4-----

Cruzo la calle, como si estuviera en la bicicleta con el sentimiento de la misma, es decir, ese entusiasmo de montar en el primer regalo tan anhelado de la infancia. La novedad, el viento en los oídos, un par de bocinas que no alcancé a escuchar muy bien. Luego una madre con sus dos hijos la tapó, pero volvió a aparecer, y esta vez ya no me miraba a mí sino a los metros que tenía por delante antes de llegar a la esquina. ¿Tan seguro estaba de que era Tangerine? Y en el caso de que fuera, después de tantos años, ¿se acordaría de mí? Odio esta estupidez de no poder quedarme con preguntas en la cabeza, cortesía genética de mi mamá diría mi padre. Nunca la incertidumbre, nunca la censura, ni los pelos en la lengua a la hora de putear.

- ¡Tangerine! - Grité, ella no se volvió. Corrí unos metros para alcanzarla pero el semáforo de los peatones cambió a rojo. Luego la estampida de gente en la otra cuadra, y se perdió como una gota de agua mineral en una ola. Ya está, las oportunidades tienen…

Juggle.

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Hologramas y versos,
sugiero que estemos atentos. Sueltos... en el aire, lo que querías, Ahí está.
Adonde no hay un orden, ni sonrisas pos-llorar, Pero sí hay amor, esta vez, Es de los que te elevan.
Temo, si dejara de temer, A tus fantasmas, A los roces, De la verdad.
A la abnegación, de un disfraz, La gloria, Como punto final, A saber que no te vas.
Y el sentimiento, Queda, Y sale el sol, Aunque todavía es de noche, Vas a llegar.
Adonde te esperan, Más allá de tus ojos, hechos de papel maché, Allá, Adonde te dejes vivir.


http://www.youtube.com/watch?v=oLNfgkLRpuM










Mundos no Sincronizados.

Mientras caes, otro teje una soga y se siente pleno. Pero vos seguís cayendo, y hay veces que las ideas le ponen dos anclas a la cabeza. Una de ellas, tu pasado, pero más que tirarte hacia abajo tracciona, haciéndote ver una realidad distorsionada deslizándose por los costados. Y no hay ventanas, ni la luz de una vela en un baño de sombras, para mostrarte por qué recuerdo decidiste regresar. Solamente lo reconocés por que el sentimiento vuelve una y otra vez. Hay un grito. Y hay un pseudo-presente que virtualmente sigue un curso. Hacia adelante, hacia atrás, se detiene. Siente tu fuerza. Maldito pasado.

El otro ancla son los años que van pasando, aquellos que tejen un futuro que no sabés si es tuyo, o de alguien que serás, o de quien querés ser. Y la angustia, no hubo sonrisa plena, no hubo primer amor, no hubo "adolescencia adolescente", solamente la necesidad de moldearlo todo, para que entre, para que no sobresalga, para que sea lo que debe ser. 
¿Y qué fue de mi hogar? ¿En…