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Mostrando entradas de marzo, 2013

Garabatos.

¿Qué será del día en que las gaitas dejen de sonar y los barcos zarpen más allá del horizonte, para no volver? ¿Puede el sueño ser una realidad salida de la mente de una niña que con sus manos dibuja la existencia? Yo sólo la observo trazar cada una de las líneas de este universo plurilíneo en forma frenética, devota de la locura de crear sin límite alguno, pues nadie ha sido lo suficientemente valiente para detenerla. O quizás todos lo ignoran, después de todo, es sólo una niña.

A mi alrededor cada palabra surge de sus dedos, formando espirales en el aire y materializando los egos y todo se transforma, como el paso de una estación, como las caras de los enfermos, como la existencia misma.

El vasto campo verde va creciendo y se va carcomiendo los edificios, el ruido de la gran ciudad se aleja, y la niña en el banco de la plaza sigue dibujando. ¿Es que no se da cuenta lo que está pasando, lo que está causando? Detente ya, detente ahora por favor, somos hijos del orden y aborrecemos el …

To bits.

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No sé cómo hablar en tu idioma, y si lo pienso en primera persona es por que me pasa. A mí, al que nunca le pasa nada, y desborda por los cartílagos de mis orejas, cae libremente en los lagrimeos de refregarme los ojos, en el aliento que suelto para contenerme. Contenerme de mí cuando estoy con vos. Pff.

Ya no sé si jugar tu juego es elegir fichas o adueñarse del tablero, decirte cómo son las cosas, someterte a esta soga de tire y empuje, pero dejarme llevar más que resistir. Flaqueo en cada tirada y me resbalo por el barro hasta tus pies. Como siempre, arrodillado ante vos me siento seguro, por que no me lleva a un estado de sumisión, sino a lo estimulante de tener que hacer un esfuerzo para ponerme de pie y que te quedes a unos pocos centímetros por debajo de mí. Y ahí mirarte, con la nariz y las mejillas cubiertas de la tierra con la que cubrís lo excitante que te es saborear la libertad constante.Y al mismo tiempo, destrozar todo lo que armás. 

Como yo, naciste para quebrarte, rompe…

-----Parte 3-----

La mañana del 25 de Diciembre me encontró en Avellaneda. El geriátrico "Luces" estaba conmocionado. Noche Buena se había llevado la vida del más importante de los hospedados, un tal Gastón. Un escritor, al parecer. No lo conocí, pero si conocía a Vale, la cuidadora de éste.

- Buenos días señorita Hannah, feliz Navidad.- Hannah era la secretaria del geriátrico, la que mejor me caía después de Vale.
- Feliz Navidad Javier, hoy dejáme tres, pero no más. No está el ambiente muy para fiestas.- Me dijo. Volví a la camioneta, saqué tres bolsas de cubiertos descartables y regresé al edificio.

Vale ya estaba ahí cuando entré, estaba apagada. No parecía la hiperquinética chica que me salvó dos años atrás de terminar en la calle, consiguiéndome un laburo en la fábrica Guinecce de plásticos y derivados, y una media pensión en unas habitaciones a cuatro cuadras de Luces.

"No puedo ofrecerte más que esto, pero en tu condición no creo que pidas mucho más", recuerdo que me dijo. Y…

---Parte 2---

Lo cierto del caso es que terminamos en una guerra épica de sábanas y almohadonazos, en la 14 del hostel "Primordial". Antes de que sacara a relucir sus palabras ganchudas y hacer las preguntas personales que matan cualquier mística.

-¿Sos así siempre?- Me preguntó. Acomodando su cabeza cerca del lunar en mi cuello. [Convirtiéndolo en el sitio que busco evitar con la mirada cuando me observo en algún espejo]

- ¿Así como?- Le pregunté.

- Divertido en lo previo.- Me dijo

- A lo mejor es para repuntar un poco lo malo que soy en la cama.- Le dije, y ella esbozó una sonrisa.

Y las horas pasaban en un caleidoscopio de humo y vapor. Convertimos el cuarto en una hoguera estática, pero el fuego no se veía, pues existía debajo de nuestra piel.

Así llegó la mañana, y las cuatro mañanas después de esa. Tangerine roncaba, pero no era un ronquido pesado sino suave, como una caricia que salía de algún lugar en sus sueños. No le había prestado atención a sus pestañas, formaban perfectos ab…

En mosaicos.

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He llegado a prender estrellas,
para verte en la oscuridad,
y he compuesto sinfonías monocromáticas,
por que no necesito de tus ojos para escuchar.

Si sobrevivo al diluvio,
alguna canción escribiré,
alguna de esas que versan mentiras,
por que en vos dejé mi verdad.

Y ya no quedo, soy seco,
un ser entero pero derramado,
perturbador elenco de sombras,
opacadas en los haces de tu luz.


Estás acelerada en el sol, frená, que ya poco queda, te quiero ver ahí, plasma de mi mente, fluida, armándome, en mosaicos.
Dejáme pintar tu corazón, en mosaicos. Qué será de mí y de vos sino hoy, dos éteres perdidos en mosaicos.
Me arrastro por los bordes, para llegar a tus aguas, si es que quiero mezclarme con lo tuyo, y quizás llevarme por delante un roce, tersa vos, tranquilo yo, despacio.
Nadá lejos en el universo y bailá swing en Plutón,
que yo te sigo, a vos no, a tu señuelo, a tu señuelo,

y arrastrame, mostrame las cosas imposibles,
fragmentá algo tan errático como mi razón.

Y te prometo, que vamos a ser una pintura,
más que …

Chocolate.

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Es extraño, estuve pensando todo el día en vos. A pesar de que son planetas los que nos separan, al mismo tiempo las plantas de mis pies duelen de tanto caminar, te sentí cerca. Como una brisa efímera que pasa con tranquilidad enfriando las orejas.

Será que me harté de las advertencias, y de mi miedo a perderlo todo con sólo abrir mi boca. Soy experto en descartar oportunidades. Pero te pido que cuando el futuro nos asuste tanto que olvidemos nuestros orígenes sepas reconocerme, en la niebla de un recuerdo. Pues ahí me quedaré, por siempre, venga lo que tenga que venir.

A veces es tan delator un pestañeo que no hace falta ser verbal. Si el verbo mata la fantasía que no se conjugue en mí, ni en vos. Pues la fantasía trae sueños, y los sueños deben permanecer.

Venga lo que tenga que venir, así lo dije, y que en vos remane la seguridad de que así lo haré. Seré cuando sea el momento, para llevarte de nuevo al lugar al que solamente nosotros dos sabemos llegar.

Desearía probar que te quiero…

Positrones de recarga en el tronco de un peral.

No puedo tocar tu libertad sin palpar tus alas,
no puedo extrañarte cuando la noche se hace larga,
y las lágrimas humedecen al salir.

No puedo montarme en una estrella y dejarte a la deriva,
pues Saturno me lo conozco de pies a cabeza y mucho más,
acoplada en un saxofón te dibujé vestida,
tardes de venas rotas y deseos al mar.

No puedo ser el general de ningún ejército,
ni siquiera de los que van a tu corazón,
no puedo ser parte de tus soles sin tus sombras,
de dejar para después lo que puedo hacer hoy.

No puedo brillar en la oscuridad como lo hace tu orgullo,
ni mostrarle a los ciegos tu vista en el final,
de todo cuando caiga en pedazos y sea solo un recuerdo,
parte de un mundo en el que sólo vos podés entrar.

Y no quiero ser el verdugo de una vida que acelera,
no quiero ser el perdido y que vos seas la espera,
no puedo prometer y seguir,
por que seguir no son promesas y abandonar es morir.

Por que te veo en mis sueños más añejados,
te veo en la luna cuando brilla sobre el alambrado…

---Parte 1---

Saqué una foto móvil con mi memoria. Ella no lo sabía, puesto que si eso sucedía lo más probable hubiera sido que se hubiera aterrado. Pero es que sus ojos cerrados denotaban que soñaba despierta, sueños plateados, y sacaba su mano por la ventanilla del asiento del acompañante, haciendo como que acariciaba la brisa de la velocidad, en ondas. En la radio sonaba algo con tinte de Tchaikovski, un casette viejo de música clásica que ella tenía en su cartera entre sus trastos inútiles, para menguar el viaje. Lo que no sabía era que lo único que lograba con eso era que mis párpados cayeran de sueño y el auto se inclinara siempre al filo de la banquina.
No supe en qué momento lo noté, jamás lo sabré, pero siempre que viajaba con ella algún distractor también nos acompañaba. Quizás la distancia milimétrica a la que mi mano sobre la palanca de cambio estaba junto a la suya acariciando el cuero del asiento, o el suspiro camuflado cada vez que se escuchaba un Do en violín. Son detalles que me ar…

Tangerine.

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Lo curioso del caso es que a fin de cuentas vos y yo somos más una cuestión de ida y vuelta que una cuestión de perspectiva.



http://www.youtube.com/watch?v=8pvHZ4ddR-4