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Vertical y negro.

Vertical, vertical y negro. Todo lo que me encierra.
Todo lo que me separa de vos.
Vertical y negro el miedo, directo a una sumisión que no busco pero se va construyendo.
Vertical y negro mi tiempo, un poco acá y un poco allá.
Y vive la Resistance. Y vive "le petit défaite" de esta caída al dolor.
Solo vertical y negro, proyectando solo vertical y negro, en picada al alma que pretendo poseer de mí, como una lanza que se abre a la herida de un guión silencioso, una epifanía del mundo como debería ser, en los cimientos de mis ideas, de mañana incierta y vertical y negro.
De fuego tenue colapsando las avenidas. De un momento de esos labios, y de esa expresión.
¿Y qué espejismo se embebe del vino que termino vaciando?
Vertical y negro la dificultad de abrazarte, y dormir toda la noche sin un sobresalto.
De los sobresaltos alguna luz a la distancia entre los maizales.
Cálida y dubitativa como un fogón.
Vertical y negro la mordaza de esta versión de existencia que nos va engullend…

Solo vos.

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Templanza, que si me tengo que ir debe ser con los ojos al frente,
quizá tragando un poco de saliva e ignorando el viciado aire del silencio, 
cubriendo la existencia de austero proceder,
para ahorrar el máximo aliento,
y pisar fuerte el acelerador o correr como nunca antes.


Y si te voy a extrañar, que sea menos ese incendio que el quedarme y dejar que me consuma esta espera idiota.
Perder el sentido, 
la inalcanzable vacuidad,
recorrer el sendero que va despellejando todo lo que no quiero ser,
que me muestre la noche dónde llora,
que el día me ame andando,
ciudades desiertas,
que pierda ese vuelo por pedir un café más,
y en la automática perplejidad asombrarme,
de las épocas que a veces chocan,
para mostrarme lo que sos,
al mismo tiempo que yo trato de no ser,
y extinguir ese miedo a la entrega,
perder otro vuelo más,
por pedirte que me des un beso,
mientas todo lo que puedo ver regresa a vos,
regresa a lo que soy, dejando de no ser,
llevándome otra vez al calendario de aquellos días,
como un capricho de la…

Amar lo que es.

Quedó inmerso,
el junco se acelera,
con el viento,
y deja alguna pizca del canto,
la palabra te empodera,
te requiere,
roza tus dedos y los míos,
tus ojos se encienden azul verdoso,
el agua te rodea,
la sal difumina el sol, 
que se transforma en largos peces de luz,
lastimoso rincón del mundo que hoy nos ve,
rendirnos a esto que alguna forma tendrá,
mediante brazadas desde lo profundo de tu pelo,
nadando hacia arriba buscando respirar,
tu aire es más puro cuando sonreís,
tu piel más fresca, debajo de la ola,
que se lleva pensamientos,
los desparrama por el fondo,
ese al que quiero llegar bajando mi mano,
por todo tu cuerpo,
olvidando el manto,
que hoy nos separa del ensueño ideal,
deslumbrando la forma que adopta tu espalda,
cuando me abrazás,
aunque resistiéndote a amarme,
sobre todo cuando las luces no nos esconden.

¿Y ya qué si no esconden? 
Si somos lo mismo los dos,
las ciudades ya no saben ocultar,
el capricho de rebelarnos,
la fiebre de volver a vernos,
casi enteros...

Amando lo que es,
amando lo que somos,
y da…

Empezar por quererme.

Si te domina otro de tus insomnios, si se impregnan de olor a vos estas palabras, hacemelo saber. Hoy no es tan grave. Ya nada es tan grave, ni la herida de sentirse menos, ni la tendencia a proyectarse una copia de vos y de los otros. O quizás sea que ya no importa, entonces si no importa no me importa que me digas: "eh, te leí". Yo te prometo que barajando mis resoluciones de los días que le quedan a este año una de ellas es cortar con las simulaciones. Porque che, qué difícil es mantenerlas sincronizadas, mantener tus simulaciones y las mías en medio de edificios y ventanas y luces y gente que se pierde en las esquinas y no las ves más y encima ellas también simulan.

Ufff... qué difícil es renunciar.

Qué difícil es quererse a uno mismo en medio de la "moral" del odio, de la violencia, de la ceguera social, de la caquita familiar, del pensamiento miedoso, de la inseguridad que genera encontrarse desnudo frente al mundo. Qué difícil es no contaminarse de ruido, ro…

Asonancia.

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Viene y se va. el día,  caduca, el año. El sol amarillenta, el póster de Kid A, la mancha de algún vino, en la camisa, en el sillón de mimbre, se quiebra, la crisálida, que para el gusano es el final, la mariposa el caos, y de él arremete la belleza, pero efímera,  vuela y se posa en el dorso de tu nariz, y sonreís, con tus ojos llenos de lago, que rebosa, y esa humedad descascara la piel, de mi encierro, el último, y se despega como un empapelado, el niño que fui todos estos meses. Entender que venimos a estar un rato, pasamos, saludamos, nos besamos, con sal, yo soy un hombre nuevo, junto a vos, uno nuevo, y la vulnerabilidad ya no importa, la vulnerabilidad es hermosa, es hermoso lo que me hacés sentir, y si pudiera, explicártelo, para entender que si es posible, ser parte el uno del otro, y ser libre.

https://www.youtube.com/watch?v=EZl6BRY9IYQ


Solo lo que es verdadero.

Cada segundo se sublima y es esta la forma que adopta el infinito. Cada palabra se disgrega y flota humeante, un rato, y se mezcla entre nosotros, se mete en tu boca y te seca los labios. En tanto visto desde la copa del árbol los dos cuerpos se superponen en una cadena de incontables mímicas. Uno alza la mano, el otro le sostiene el antebrazo y se desliza hasta estar palma con palma, dedos entrelazados.

Hoy soy libre de mí, sigo siendo libre de vos y eso es bueno. No te imaginé cuando me fundía con las sábanas y eso fue mejor.

Hace días que una parte se encontró pero el resto continúa inerte, desperdigado, y aunque voy de a poco reparando los jirones un gusto a sueño invade casi la totalidad de las bocanadas de aire que me nutren. Es bueno, una vez al año, rendirse.

Dejarse rendir, dejarse vivir, dejarse todo. Dejate todo, mañana lo acomodás. Dejate tu mente, dejate por favor tu corazón así, hecho un bollo, pegado al mío. Olvidate que mañana en una de esas podemos llegar a existir.

S…

Me siento.

Una reflexión de un tiempo a esta parte, sin descifrar exactamente cuánto marchar ha transcurrido desde que algo encajó. 

¿Construir la dimensión y ahora detonarlo todo? 

Me preguntan qué sentí. Como si supieran, como si por meses hubiera hablado tanto de este encuentro... con la locura, con la velocidad y la vida. Como si todos los que me saben mirar anticiparan esta jugada bisagra y ahora preguntan con el conocimiento de quien aprende un hábito.

Yo te vi en sueños, sin formar parte de tu intempestivo movimiento, y ahora que lo hice queda una marca en la distancia, la luz que mis dedos quieren tocar y no me alcanza con solo estirar la mano. Debería estirar mi historia, llevármela a cuestas conmigo en un impulso de amor. 

Esta madrugada casi palpo tu indiferencia. Fueron pocos los segundos y corto el soliloquio pero sigo vislumbrando mi futuro en vos, en tus brazos de concreto, en tus arterias alquitranadas y los gritos de las cafeteras de latón. 

Ahora todo se está diluyendo, espesando en…